En el mes décimo, vino Nabucodonosor rey de Babilonia…

ב״ה

Desde el amanecer hasta la puesta de sol el pueblo judío conmemora el 10 de Tevet, un día de ayuno en recuerdo a los funestos acontecimientos ocurridos en Judea hace hoy 2604 años cuando Nabucodonosor II, rey de Babilonia, puso sitio a la ciudad de Jerusalén que conllevó meses después a la destrucción tanto de la ciudad como del primer Templo de Jerusalén, construido por el Rey Salomón.

 

En el mes décimo, vino Nabucodonosor rey de Babilonia y todo su ejército contra Jerusalén y la sitió (10 de tevet).  En el undécimo año de Sedecías, en el mes cuarto, el día nueve del mes, hicieron una brecha en la ciudad (9 de av)”.

Jeremías 30, 1-2

 

Las Crónicas mesopotámicas de los primeros años de Nabucodonosor II, registran también la batalla de Carquemis en el año 605 a.E.C. y la captura de Jerusalén en el año 597 a.E.C.

 

 

11. En el séptimo año, el mes de Kislev, el rey de Akad reunió sus tropas, marchó hacia la tierra de Hatti (Siria),
12. Y sitió contra la ciudad de Judá (Jerusalén) y en el segundo día del mes de Adar, tomó la ciudad y capturó al rey (Joaquín).
13. Nombró allí a un rey de su propia elección, recibió su pesado tributo y envió (a la clase política de Judea) a Babilonia.

 

Relato histórico

Con la muerte de Josías, rey de Judá, en el año 609 a.E.C. a manos de los egipcios, la soberanía judía desapareció por completo. Sin embargo, Egipto no gozaría mucho de esta conquista pues en el año 605 a.E.C. Nabucodonosor derrotó a los egipcios en la batalla de Carquemis, de modo que Judá pasó a manos babilónicas. Pese al pedido de auxilio a Egipto de Joaquín – rey de Judá puesto por Egipto -, la ayuda nunca llegó. Tras un primer sitio y conquista de Jerusalén (597 a.E.C.), Nabucodonosor II deportó al rey Joaquín junto a los nobles y ciudadanos de la élite judaíta a Babilonia – los campesinos y la clase baja quedaron en Judá -. Nabucodonosor II decide poner como rey de Judá a Sedecías, tío de Joaquín, y en el año 594 a.E.C. decide rebelarse contra Babilonia. El resultado fue dramático; en el año 587 a.E.C. Nabucodonosor II arrasa completamente Judá durante dieciocho meses y vuelve a poner sitio sobre Jerusalén. Tras meses de asedio en el año 586 a.E.C. Jerusalén cae y es arrasada hasta sus cimientos bajo incontables pilas de cadáveres, la mayoría muertos de inanición. Sedecías es apresado y contempla cómo matan a sus hijos para después sacarle los ojos para después ser enviado como esclavo a Babilonia donde murió encadenado.

El sitio de Jerusalén está considerado como un episodio apocalíptico debido a su dureza. El hambre y la desesperación en la ciudad quedan reflejados en el libro de las Lamentaciones:

Las manos de las mujeres hasta ayer, plenas de compasión, han cocido a sus propios hijos.
Éstos fueron su alimento durante la destrucción de la hija de mi pueblo
“.

 

Parthenos

En el 10 de Tevet también se conmemora otra desgracia; la traducción del Tanaj (Biblia judía) al griego, más conocida como Septuaginta, por orden del rey griego de Egipto Ptolomeo II Filadelfo. Personalmente no considero esta traducción una desgracia en sí, puesto que por vez primera el mundo pudo conocer el carácter universalista del judaísmo, y ayudó a frenar la asimilación en las comunidades judías de la diáspora cuyos miembros en su mayoría desconocían el idioma hebreo debido al proceso de helenización.

La desgracia no fue traducir el texto a un idioma que todos pudiesen comprender, sino que extraños pudieron interpretar y moldear el texto a su antojo con terribles resultados. En base a este poder interpretativo vemos como, por ejemplo, el cristianismo primitivo se verá a sí mismo como el verdadero Israel comenzando así una postura totalmente intolerante contra el judaísmo que duraría casi dos milenios.

 

Un nueva nueva realidad

Tras la destrucción del Segundo Templo (70 d.E.C.), y la pérdida total de la soberanía judía (135 d.E.C.), el judaísmo tuvo que desarrollarse y evolucionar para amoldarse a un nuevo concepto: un judaísmo sin templo y sin tierra. Con la recuperación de la soberanía judía en 1948, y posteriormente de Judea y Samaria en 1967, el judaísmo ahora más que nunca debe de amoldarse a una nueva realidad: un judaísmo sin templo pero con soberanía. Debemos recordar estos y otros sucesos acontecidos a lo largo de nuestra historia, pero a la vez debemos de pensar en desarrollar y evolucionar nuevamente el judaísmo.

Zejaria (Zacarías) anuncia que cuando “se sentarán los ancianos y las ancianas en las plazas de Jerusalén, cada uno con su báculo de ancianidad en su mano. Y las plazas de la ciudad estarán llenas de mancebos y muchachas jugando” para, unos versículos más abajo continuar  diciendo que “el ayuno del mes cuarto, y el ayuno del quinto, y el ayuno del séptimo y el ayuno del décimo (10 de Tevet), serán para la casa de Judá alegría y regocijo y festividades“.

Jerusalén vuelve a ser judía, los ancianos y las ancianas se sientan en sus plazas báculo en mano, y los niños corretean por sus plazas jugando, disfrutando de la vida.

Anulemos pues este ayuno y con simjá y sasón (alegría y regocijo), recibamos este 10 de Tevet.

 

 

Yom Jamishí 10 de Tevet de 5778
Jueves, 28 de diciembre de 2017

דוד יאבו
David D. Yabo

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  1. Pingback: Nueve razones para no ayunar este Diez de Tevet | Uriel Romano

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