El salto a nuestra soberanía

ב״ה

 

 

Este viernes finalizan los preparativos de la festividad de Pesaj, en hebreo “salto”, la pascua judía, que comenzará ese mismo día al anochecer. En Pesaj los judíos celebramos el salto a la liberación de la esclavitud y posterior salida de Egipto, un acontecimiento que marca el inicio del concepto de Nación judía.

Según la tradición judía, tras vagar cuarenta años por el desierto el pueblo judío conquistó la tierra de Canaán, prometida a Abraham a toda su descendencia (referencia; Génesis 28:13, y muy posteriormente en el Corán Sura 5 versículo 21), y tras conquistarla se dividió en doce secciones, una por cada tribu de Israel – a excepción de la tribu de Levi siendo la tribu de Menashé quien recibió su parte -, para más tarde fundarse la primera monarquía, unificada por el rey David quien hizo de Jerusalén su capital.

Las evidencias arqueológicas y los registros históricos en diversas regiones e idiomas han demostrado la existencia de la Casa de David, así como la creación de una gran monarquía judía que debido a problemas internos quedó dividido en dos reinos; el Reino de Israel en el norte – que fue destruido por Asiria -, y el Reino de Judea en el sur – destruido tiempo después por Babilonia -. Ya en el exilio los judíos entre los ríos de Babilonia contemplaban cómo el poderoso rey Ciro de Persia acababa con la hegemonía babilónica en la región y permitió a los judíos regresar a su tierra para autogobernarse, e incluso reconstruir el sagrado templo. Tras seis cientos años de luchas contra persas, helenos, tolomaicos, seleúcidas y romanos para conservar la emancipación judía, en el año 70 de la Era Común perdimos de nuevo la soberanía en nuestra tierra ancestral.

Esta tierra será disputada por dos nuevos protagonistas en la historia, cristianos y musulmanes, a lo largo de veinte siglos, hasta nuestros días, hasta finales del siglo XIX cuando el ideario sionista recobró fuerzas para, una vez más, recuperar la tierra. Desde 1882 hasta el establecimiento del Estado de forma oficial en 1948 el pueblo judío reconstruyó un nuevo estado judío como respuesta a la persecución por dos milenios. 70 años después de haber recuperado la soberanía judía y 51 años tras la reunificación de la capital del pueblo judío, pese a tres internos de exterminio y tentativas de “echar a los judíos al mar”, la narrativa palestina, la gran ausente en estos tres mil años, pretende borrar todo rastro judío de Erets Israel, incluso con la colaboración de organizaciones judías.

La amenaza aún persiste, en el norte con Hezbolá amenazándonos con 150 000 misiles apuntándonos y con alcance muy superior al que podemos imaginar, gracias a la tecnología y patrocinio iraní, entre otras teocracias de la región. Por el este la proliferación de incontables grupos terroristas con nombres inteligibles cuyos actos se entienden en todas las lenguas, y por el sur, por el mismo desierto que según nuestra tradición el pueblo de Israel anduvo varias décadas para obtener finalmente su emancipación, la amenaza de Daesh se une a la de Hamás en la Franja de Gaza quienes planean para la víspera de Pesaj un nuevo acto suicida.

Este mismo viernes, cuando finalicen los preparativos para la fiesta de Pesaj, el grupo terrorista Hamás que gobierna la Franja de Gaza tiene organizado la operación “marcha del retorno” que consistirá en utilizar civiles como escudos humanos para que éstos avancen hacia la valla de seguridad – lo que provocará que Israel detenga dicho avance -, que hace de frontera entre la Franja de Gaza e Israel, una operación de “martirio” parecida a la acontecida durante la guerra Irán-Irak en la dinámica de sacrificar vidas humanas. Durante este conflicto los ayatolás, mientras descansaban plácidamente en sus despachos y mansiones, ordenaron comprar 500 000 llaves de plástico a Taiwán para entregárselas a niños y asegurarles que con ellas abrirán las puertas del paraíso. El objetivo para conseguir tal mérito era correr sobre el campo minado previamente por el ejército iraquí, a modo de limpiar el terreno y abrir camino a las tropas iraníes.

“Los jóvenes limpiaban el campo de minas con sus propios cuerpos. Algunas veces era como una carrera. Incluso sin las órdenes de los comandantes, todos querían ser los primeros”.

del periódico alemán Frankfurter Allgemine 2002.

 

Cuentan que los ayatolás se decantaron por la utilización de niños radicalizados porque los burros eran más inteligentes puesto que, cuando cuadrúpedos escuchaban la primera explosión, salían corriendo para salvar la vida. A día de hoy se desconoce el número exacto de niños muertos.

Por otro lado, a “nuestro socio para la paz” – Abu Mazen -, parece no importar las fatídicas consecuencias que puedan tener lugar para los palestinos este viernes en la Franja de Gaza, pues no se ha mostrado en contra a este plan que tarde o temprano acabará salpicándole. Sacrificar civiles, entre ellos niños, es un acto de suma crueldad y un crimen de guerra como así lo recoge el Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional y el Derecho Internacional Humanitario.

Mientras los judíos nos preparamos para celebrar la fiesta más importante de nuestro calendario, el triunfo de la vida y de la Libertad de la esclavitud, y del “salto” a la soberanía judía en nuestra tierra, los gazatíes se preparan para escribir una nueva página de muerte y destrucción en su corta y beligerante historia.

Como cada año seguiremos festejando Pesaj pese a las amenazas en el norte, este y sur del país, y pese a las amenazas aún existentes en nuestras comunidades de la golá.

Hemos dejado de ser esclavos del miedo.

Feliz fiesta de la liberación.

 

Yom Sheni 10 de Nisan de 5778
Lunes, 26 de marzo  de 2018

דוד יאבו
David D. Yabo

 

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