Israel – Estado Nación de la Nacion judía. La polémica preelectoral

ב״ה

 

Los israelíes tenemos la fortuna de contar con Bagatz, el Tribunal Supremo, un órgano capaz de tumbar leyes absurdas e incluso anti democráticas redactadas y aprobadas por diputados que minan la esencia misma del Estado judío; la libertad y la tolerancia. El próximo martes (17/7) se votará en 3º lectura – para que un proyecto de ley se convierta en Ley debe de aprobarse en tres votaciones en la Knesset (Parlamento) -, el polémico proyecto de ley conocido como “Jok haLeom”; Ley Básica – Israel como Estado Nación de la Nación Judía.

¿Qué es una Ley Básica?

Israel, al igual que Reino Unido, carece de Constitución por lo que existe una serie de leyes fundamentales, temporales, pero con un poder constitucional. Su promotor fue el diputado Izar Hariri que en 1950 que propuso preparar una propuesta para una Constitución nacional, construida por capítulos que cada uno se constituiría como Ley Fundamental.

Jok HaLeom, la polémica

Nuestro Primer Ministro debería revocar de sus funciones de Ministro de Hasbará a Erdán. La razón es muy sencilla; hoy el principal problema de la hasbará se llama Benjamín Netanyahu.

Como mencioné anteriormente este martes se presentará para su aprobación – o no – (sin necesario 61 votos a favor), en la Knesset el proyecto de ley “Jok haLeom”; “Israel – Estado Nación de la Nación Judía”. Este no es el problema ya que Israel es en sí el Estado Nación de la Nación Judía. Le pese a quien le pese.

Pero añadir cláusulas a una ley que dinamita la tolerancia y la convivencia es una aberración para el Estado de Israel, sus ciudadanos y para la totalidad del pueblo judío dentro y fuera de Israel. Es un atentado a la Nación Judía y por ende al Estado judío. Degradar el idioma árabe, idioma materno del 20% de los israelíes, de oficial en Israel a “estatus especial” es igualmente ofensivo.

Entonces, ¿por qué presentar esta ley y arriesgarse a que el Estado de Israel pueda inducir a error y ser visto por la prensa tendenciosa como un Estado de Apartheid (cláusula 7b de la ley)? Por lo de siempre: hacer ruido y elevar la polémica de cara a las elecciones. Siempre la misma estrategia.

La cláusula 7b permite virtualmente a comunidades de la misma religión, origen o etnia fijar sin límites la exclusión de ciudadanos israelíes, judíos y no judíos. Es decir que, por ejemplo, judíos mizrajíes (orientales) pueden decidir no querer que judíos askenazíes (centroeuropeos) vivan en un su misma comunidad, o viceversa, que árabes fijen que no quieren judíos dentro de sus comunidades, o viceversa, o que judíos yemeníes no quieran a los etíopes. Y viceversa. Una completa aberración que está causando mucho ruido y condición dentro y por supuesto fuera de Israel y que  alimenta titulares y artículos completamente sesgados, como el publicado ayer en El País que habla de ciudades segregadas. Algo totalmente falso.

 

Pan y circo, sistema preelectoral del Primer Ministro

Actualmente vivimos otra polémica que está “cabreando” a los votantes jaredíes; la aprobación (con la amenaza de disolución del gobierno por parte jaredí en el caso de que ocurra) en la Knesset de la ley de “guius”; obligatoriedad para los jóvenes ultraortodoxos de servir en el ejército, exentos debido al estatu quo con el gobierno desde los años cincuenta. El proyecto de ley no llegará a convertirse en Ley porque a última hora, como viene ocurriendo desde hace tiempo, el astuto Primer Ministro paralizará su votación en el Parlamento. Con esta táctica maquiavélica, Netanyahu demuestra quién tiene el control absoluto de la política del país, y fortalecer su futura coalición, porque a día de hoy ya está contando los escaños de unas elecciones que aún no se han producido.

Y es exactamente lo que está pasando con este amago de apoyo a la ley “haLeom” – y de llegar a aprobarse será tumbada por el Tribunal Supremo, o como mínimo eliminada la cláusula 7b -, para que las próximas elecciones Netanyahu tenga contentos a fanáticos nacionalistas y obtener más votos, o una coalición mucho más fuerte, si cabe.

Parafraseando a Dan Meridor, ex Ministro de Justicia y miembro del Likud: “El Likud ha olvidado su legado”. “Un pueblo que luchó por los derechos de las minorías no puede aprobar un proyecto ley que humilla a las personas. Es una vergüenza“.

 

Yom Revi´i 28 de Tammuz de 5778
Miércoles, 11 de julio de 2018

דוד יאבו
David D. Yabo

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