Plan de Paz para Oriente Medio de Trump

ב״ה

A un mes del anuncio oficial por parte de la administración Trump del Plan de Paz para Oriente Medio (25/9), plan que podría incluir no solamente Israel y la Autoridad Nacional Palestina (ANP), la situación a día de hoy en Cisjordania, la Franja de Gaza e Israel es la siguiente:

Cisjordania: Existen cuatro candidatos oficiales a suceder a Mahmud Abás (1935) cuando el rais deje el poder:

  • Jibril Rajoub (1953), ex jefe de las Fuerzas de Seguridad Preventiva palestinas en Cisjordania (2002), miembro del Comité Central de Fatah y actual director de la Federación de Fútbol de Palestina desde 2009, estuvo preso casi dos décadas por atacar un vehículo militar israelí hasta que fue deportado a Líbano en 1988. Perfil básico de líder palestino de apoyar la idea de dos estados mientras rearmaba a grupos palestinos e incitaba a la violencia durante la segunda intifada (2000-2005). Durante una entrevista a un medio árabe declaró que “de tener armas nucleares las estarían utilizando”. Recientemente la FIFA le sancionó suspendiéndole 12 meses e imponiéndole una multa de 20 mil francos suizos por incitar al odio y a la violencia. 
  • Tawfi Tirawi (1948), actual Presidente de la Junta de Síndicos de la Universidad de la Independencia. Fue jefe de Inteligencia de la Autoridad Nacional Palestina en Cisjordania (1994-2008)
  • Majid Faraj  (1962),  actual jefe de la Inteligencia Palestina.
  • Mahmoud al-Aloul (1950), elegido para el Comité Central de Fatah en 2009 y vicepresidente en 2016 y el que más posibilidades tiene de suceder a Abbas. Se unió a Faatah en Jordania sirviendo bajo el mando de Khalil al-Wazir, participando en el secuestro de seis soldados israelíes en 1983, y que fueron liberados por palestinos presos en cárceles israelíes.
  • Marwan Bargouti (1954), condenado en 2004 a cinco cadenas perpetuas por dirigir atentados terroristas contra civiles y militares israelíes, fue durante la segunda Intifada el líder de Tanzim, grupo armado de Fatah. Promueve la reconciliación con Hamás y es contrario a la negociación con Israel. Si bien no se le cuenta como líder potencial para sustituir a Abás ya que se espera que muera en prisión, goza de un apoyo popular mucho más amplio que el resto de candidatos o de cualquier líder palestino.

Los principales candidatos están negociando entre ellos el “día después de Abás”, y a su vez rearmándose llegado el momento de tomar el control político de la zona mediante la fuerza. Las bandas armadas, entre las que se encuentra el grupo terrorista de las Brigadas de los Mártires de al Aqsa, se localizan en numerosos campos de refugiados palestinos que han sido utilizados por décadas como bases estratégicas con intereses políticos por las autoridades palestinas. El candidato Tawfi Tirawi por ejemplo mantiene el control sobre el campo de refugiados de Balata en Nablús, lo que hace que tenga bajo su influencia la zona norte de Cisjordania. Por su parte Faraj mantiene el control del campo de refugiados de Dheisheh en Belén, Rajoub posee una fuerte influencia en Hebrón y al Alul tiene controlado el grupo terrorista Tanzim.

La Franja de Gaza: Ismail Haniya (1963) líder muy influyente de Hamás en la Franja de Gaza continúa sin  decantarse para dar su apoyo a Al’Aruri o Sinwar

  • Saleh Al’Aruri (1966), fundador de las Brigadas de Ezzeldin Al-Qassam es actualmente número dos de Hamás. Ha aumentado en gran medida su poder dentro de la organización debido a su cargo de responsable de la política de asuntos exteriores y del presupuesto de Hamás, y ha fortalecido las conexiones con el grupo terrorista Hezbolá, filial de Irán en el Líbano. Al ‘Aruri piensa a largo plazo y mantiene un ambicioso plan estratégico para hacerse con el control de Cisjordania después de que Abbas deje el poder. Actualmente se desconoce su lugar de residencia siendo Turquía o Catar los destinos más probables.
  • Yahya Sinwar (1962), actual jefe de Hamás en la Franja de Gaza estuvo preso en Israel durante dos décadas por el secuestro y asesinato de dos militares israelíes, y puesto en libertad como parte de las negociaciones para la liberación del soldado israelí Guilad Shalit, secuestrado por Hamás entre los años 2006-2011.  Mantiene una línea más dura en las negociaciones con Israel -vía Egipto- con el fin de recibir más apoyos por parte del pueblo.

¿Qué ocurre en Israel? 

El Primer Ministro israelí Benjamin Netanyahu (1949) espera con cierto recelo la respuesta de la coalición gubernamental al Plan de Paz porque sabe que el reconocimiento de EEUU de Jerusalén como capital de Israel y el traspaso de su embajada a la capital judía conlleva un coste, como ya anunció en su día el Presidente Trump.

Dicho coste se traduce en la evacuación de todos los asentamientos judíos de Judea y Samaria / Cisjordania, respetando aquellos que permanecen dentro de los conocidos como los tres Bloques, un tema que la Autoridad Nacional Palestina lleva al tanto desde hace décadas. Esta evacuación podría suponer un acercamiento diplomático entre Israel y la Liga Árabe,  de cara a un reconocimiento oficial de Israel como Estado y la normalización de las relaciones comerciales.

La evacuación de asentamientos judíos será a todas luces el preludio  del fin de la coalición de Netanyahu lo que llevará a convocar elecciones en seis meses, aunque no es motivo de preocupación para el Primer Ministro porque todas las encuestas le dan como ganador, incluso con la entrega de territorio. Netanyahu se ha ganado enemigos dentro y fuera de su partido apoyando incondicionalmente la controvertida Jok haLeom (Ley Estado-Nación), argumentando siempre que el objetivo de la ley es evitar a toda costa que ningún grupo etnico no judío pueda ejercer su derecho a la autodeterminación dentro de Israel, y la desconexión de Judea y Samaria evita que Israel pueda convertirse en un Estado binacional, lo que llevaría a su desaparición.

Unas elecciones anticipadas podrían incluso ser favorables a la hora de formar una nueva coalición puesto que no contaría con partidos radicales y religiosos. Aceptando un Plan de Paz en el que Israel renuncie a gran parte de Judea y Samaria haría que Benet (Habait Hayehudi), se negara a formar coalición con Netanyahu, necesitando así el Primer Ministro los votos de Lapid (Yesh Atid), para formar gobierno y, de formar parte de la coalición, los partidos religiosos rechazarán de lleno formar gobierno.

El Presidente Trump aseguró el mes pasado al rey jordano que si bajo su administración este Plan de Paz no es aceptado ninguna otra administración podrá lograr ningún acuerdo. Recordemos que Trump un empresario y es más hombre de negocios que estadista, por lo que este acuerdo podría estar orientado más en el tema económico que en el territorial, y de tal importancia que será difícil tanto para Israel (seguridad) como para la ANP (reconstrucción) renunciar a él.

No es casualidad que a un mes de anunciar su acuerdo de paz Trump haya ordenado al Departamento de Estado redirigir los 200 millones de dólares originalmente destinados a la UNRWA, a fines con “intereses nacionales para los Estados Unidos”, e incluso amenazando con su cierre total. Asfixiando a una organización como la UNRWA que ha permitido que tres generaciones de palestinos vivan como parias en Líbano, Jordania, Siria, Egipto, la zona A y B de Cisjordania o la Franja de Gaza para satisfacer los intereses políticos palestinos y de los países árabes de la zona, la ANP no tendrá más remedio que aceptar un Plan de Paz cargado de medidas económicas.

Jerusalén queda como la gran incógnita, y lo más probable es que Los Santos Lugares del Islam continúen bajo administración del Waqf jordano como hasta ahora. Después de todo, esta parte en especial deberá de tratarse entre las partes implicadas, así como la demarcación oficial de las fronteras, según lo estipulan los Acuerdos de Oslo.

Es muy importante tener en cuenta que cualquier acuerdo de paz venga de Washington o de Moscú será inviable sin una reconciliación real entre Fatah y Hamás, en conflicto desde las elecciones de 2006. Cualquier acuerdo debe incluir estabilidad, integridad territorial y fronteras seguras entre Israel y el futuro estado de Palestina, cuyos líderes a día de hoy alejados del juego democrático planean hacerse con el poder mediante bandas armadas.

Negociar la paz con una entidad que posee más grupos terroristas que partidos políticos resulta a todas luces una ardua tarea.

Good luck, mr. President

 

Yom Shení 16 de Elul de 5778
Lunes, 27 de agosto de 2018

דוד יאבו
David D. Yabo

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