Los invasores pueblos del mar

ב״ה

Un estudio genético reciente ha confirmado lo que la historia y la arqueología llevan siglos demostrando; los actuales palestinos nada tienen que ver con los antiguos filisteos. La investigación fue publicada por la Expedición Leon Levy en Ashkelón, una de las cinco ciudades-estado filisteas.

El citado estudio utilizó muestras de ADN antiguas descubiertas en excavaciones entre los años 1985 y 2016. Después de analizar todo el genoma de personas que vivieron en Ashkelón entre los años 2800 y 3600 a.E.C., el resultado fue que su ascendencia provenía del sur de Europa.

La Biblia hace referencia a los filisteos como extranjeros “incircuncisos” (Samuel I, 17,26), procedentes de Caftor (Amos 9,7 y Jeremías 47,4), y que según el lingüista francés Dom Calmet en su enciclopedia bíblica Treatises Serving as an Introduction to the Holy Scripture (1720), la sitúa en la isla de Creta. Éstos habrían emigrado a la costa levantina en el siglo XII a.E.C., lo que provocó una época oscura en la región debido al caos que provocaron a su paso. El gran imperio Hitita fue destruido, Egipto quedó profundamente herida y la región de Canaán también se vio fuertemente dañada.

Egipto se refirió a estos invasores como Los Pueblos del Mar, como así lo atestiguan las inscripciones de Karnak (1208 a.E.C), y en los jeroglíficos del templo de Medinat Habu (1155 a.E.C.), en Tebas, en el que se identifican a tres pueblos -los denye, los filisteos y los tjeker-, escenificando importantes batallas que tuvieron lugar en Egipto. Luego de que el país de los faraones logró repeler su ataque, uno de estos pueblos invasores -filisteos- se asentaron en un territorio comprendido entre la actual Franja de Gaza hasta la actual ciudad de Ashdod. Filisteos e israelitas fueron rivales históricos hasta la completa pérdida de su autonomía política en el siglo VIII a.E.C. tras la conquista y anexión a asiria de Tiglatpileser III. Más tarde en el año 604 a.E.C. Nabucodonosor II arrasó con todo la pentápolis filistea y sus gentes fueron transferidas a babilonia, asentándose muy posiblemente en al-Hazatu, próxima a Nippur, ciudad en la cual pertenecían los exiliados de Gaza, al norte de al-Yahudu donde se albergaban los exiliados judíos, también conocida como al-Yahudiya por los documentos encontrados, el más antiguo de 572 a.E.C.

Nabucodonosor II también conquistó la vecina Judá en 587 a.E.C. transfiriendo a gran parte de los judaítas a Babilonia -a partir de ahora se les conocería como judíos- y que debido a su negativa de asimilación en tierra extranjera hizo que Ciro II el Grande en el año 537 a.E.C., setenta años después del exilio, les permitió restablecerse en la Tierra de Israel.

Sin embargo los filisteos desaparecieron como pueblo, destruidos o asimilados.

Más de veinticinco siglos después nace en Oriente Medio una identidad nacional palestina, apoyada por una narrativa que nos quiere hacer creer sin aportar datos que anteceden al pueblo judío, a pesar de las numerosas pruebas históricas, arqueológicas y ahora genéticas que demuestran que no es así.

 

Habrá quienes puedan argumentar que los resultados de las pruebas de ADN citadas del reciente estudio no son concluyentes, o incluso que fueron realizadas por un “estudio sionista”. 

Champollion en el siglo XIX logró descifrar el jeroglífico que hacía referencia a los filisteos, uno de los pueblos invasores procedentes del Mediterráneo, ofreciendo así a los incrédulos del siglo XXI una realidad que se niegan a aceptar; nunca fueron un pueblo originario de Canaán.

 

Yom revi´ í, séptimo día del mes cuarto, 5779

         David Yabo

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.