La oposición israelí

ב״ה

 

La agenda del presidente del país Reuvén Rivlin para este domingo 22 de septiembre viene cargada e interesante. A las 17:00 comenzará la ronda de consultas con las formaciones políticas que lograron entrar en la Knesset para recomendar un candidato que será el encargado de, en un máximo de 40 días, formar gobierno. 

El primer partido en reunirse con Rivlin será la facción ganadora de estas elecciones Kajol Labán, seguido de Likud (17:45), la Lista Conjunta (18:30), Shas (19:15), e Israel Beitenu (20:00). El lunes 23 comenzará la segunda ronda de consultas a las 10:00 con Yahadut HaTorá, Yamina (10:45), Avodá (11:30) y finalmente con HaMajané haDemocrati (12:15). 

Si no hay sorpresas, la Lista Conjunta e Israel Beitenu recomendarán a Gantz para formar gobierno. 

 

Con el 99% de los votos escrutados, Gantz obtendría más de 61 apoyos necesarios para comenzar el proceso negociador de formar gobierno

Esto no significa que quienes le recomienden vayan a formar juntos una coalición. Liberman ya anunció recientemente que “ni en este universo ni en uno paralelo” formará coalición con un partido árabe, ni ayudará en su propósito.

 

A partir de aquí surge un gran inconveniente; Netanyahu.

Liberman, su partido bisagra Israel Beitenu, solo formará coalición bajo un gobierno de Unidad entre Kajol Labán y Likud. Gantz (Kajol Labán), aceptaría un Gobierno de Unidad con Israel Beitenu y Likud pero sin Netanyahu. El Likud ya anunció sus intenciones de no renunciará a su líder.

Esto nos lleva a un callejón sin salida. Como ya anunció Yair Lapid, número dos de Kajol Labán: “hay un solo hombre que está impidiendo la formación de un Gobierno de Unidad”, en relación a Netanyahu. El aún primer ministro en funciones ha perdido las elecciones  y resultado está a años luz de sus expectativas por lo que no es de recibo que continúe retrasando la formación de un gobierno estable, mayoritario, laico pero con aspectos tradicionalistas y lo más importante sin extremistas.  

 

Ahora bien, si los dos grandes partidos forman coalición, ¿quien liderará la oposición?

Supongamos que Rivlin, tras un intento fallido de Gantz de formar gobierno, recomienda a un diputado de Likud que no fuese Netanyahu -previa aprobación del partido por supuesto-, la tarea de formar un Gobierno de Unidad con Kajol Labán e Israel Beitenu y lo consiguiese, tendríamos por primera vez en la historia de Israel un partido árabe liderando la oposición.

¿Que conllevaría esto?

Una enmienda de ley establece que “el jefe de la oposición será el diputado cuya facción sea la mayoritaria de los partidos que forman la oposición”.

El Primer Ministro deberá compartir con el jefe de la oposición, en este caso Aymen Odeh, información estatal y, en caso de amenaza real de Hamás o Hezbolá como ya ocurrió anteriormente, información de seguridad o incluso planes previos para una operación militar, tal y como está recogido en la enmienda de la Ley Knesset; “El Primer Ministro invitará al jefe de la oposición según sea necesario, y no menos de una vez al mes, y lo actualizará en asuntos estatales”.

En el año 2000 se añadió esta enmienda a la Ley Knesset (1994), para fortalecer la figura del jefe de la oposición en la Knesset otorgándole un papel oficial y privilegios como por ejemplo por dar un discurso en el parlamento inmediatamente después del Primer Ministro, participar en ceremonias estatales o el derecho a llevar guardaespaldas, igual que el Presidente y el Primer Ministro.

Israel jamás se ha enfrentado a este dilema

Existe el precedente de Azmi Bishara, un ex diputado árabe israelí fugado a Líbano sospechoso de traición y espionaje para Hezbolá en 2007. La animadversión del liderazgo árabe israelí hacia el Estado es de sobra conocida. En 2014, durante la Operación militar “Tzuk Eitán” contra Hamás, la ex diputada Hanin Zoabi -quien compara a soldados israelíes con los nazis-, y los ex diputados Zajalka y Ghattas viajaron a Catar, país que en ese momento suministraba los misiles que Hamás lanzaba contra población israelí.

¿Qué soluciones existen?

Se podría votar una nueva enmienda para limitar la información al jefe de la oposición en temas de seguridad u otro tipo de información sensible y listo. Sin embargo esto es más sencillo que todo eso y la solución está en la propia enmienda de ley: la sección primera de dicha enmienda establece que “más de la mitad de los diputados de las facciones que componen la oposición podrán votar otro jefe de oposición”. 

Si se consigue una mayoría dentro de los partidos de la oposición, en caso de Gobierno de Unidad un total de 25 votos a favor, el liderazgo caería en otro candidato.

 

La finalidad de este artículo es adelantarme al más que probable reproche que periodistas indocumentados lanzarán contra mi país para desprestigiar nuestra forma de gobierno antes siquiera de molestarse en investigar por ellos mismos, en el hipotético caso de que, por ley, se vote a un líder de la oposición de un partido minoritario.

 

Yom Shishí, veinteavo día del mes sexto.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.