Mi propuesta para el reinicio de conversaciones para una paz duradera

ב״ה

 

¿Quién no ha fantaseado con la idea de qué haría si uno fuese el Primer Ministro, Presidente o Rey del país? Por supuesto que todos lo hemos hecho con el objetivo de arreglar temas tan populares como la economía, la política interior o exterior e incluso, los muy aventureros, solucionar conflictos y traer la paz en el mundo.

Son dos los propósitos que me mueven a escribir este artículo: el primero; qué haría yo si fuese el Primer Ministro israelí (pronto), y el segundo; explicar de forma clara y sencilla la evolución del mapa de Oriente Medio para entender la actual situación en los territorios de Judea y Samaria / Cisjordania y entender las posturas de mi propuesta para el establecimiento de un Estado palestino viable e independiente.

 

Pero antes vayamos al origen…

Tras la desintegración del Imperio Otomano (1299-1920), la Sociedad de Naciones encomendó a las potencias europeas Francia y Reino Unido gobernar la región del levante a través de varios protectorados: Francia administró su protectorado bajo el Mandato francés de Siria y Líbano (1920-1946) y Reino Unido los mandatos de Palestina, que hasta 1921 incluía la actual Jordania, (1920-1948), y el de Mesopotamia (1920-1932), que daría origen al actual Iraq.

 

Debido a la ayuda prestada a la corona británica durante la Primera Guerra Mundial contra el Imperio Otomano, Londres prometió a judíos y árabes un estado para cada pueblo. La creación del Emirato de Transjordania en 1921 se entendió como una solución salomónica; la parte oriental del Protectorado Británico en Palestina pasaría a ser el Estado árabe independiente y la parte occidental pasaría a ser el Estado judío prometido por la Declaración Balfour de 1917. Los judíos que se encontraban en la parte oriental, la actual Jordania, fueron obligados a trasladarse a la zona occidental, en teoría su futuro estado, pero a los árabes de la parte occidental – entre el río Jordán y el mar Mediterráneo, no se les instó a marcharse. 

 

La sospecha árabe de que Londres pretendía la creación de un Estado judío entre el río Jordán y el mar Mediterráneo se tornó en masivas protestas que sacudieron no solo la región de Oriente Medio sino a Reino Unido. Las rivalidades entre árabes y judíos dieron paso a batallas que condujeron a una guerra civil entre ambas comunidades, lo que conllevó a la Comisión Peel (1937) de dividir el Protectorado Británico en dos. Un años después la Comisión Woodhed (1938) recomendaba la creación de un Estado judío en las zonas de mayoría judía, y un Estado árabe en las zonas con mayoría árabe. Esta comisión dio vida a la Resolución 181 de Naciones Unidas para la Partición de Palestina aprobada en 1947. La Agencia Judía, la máxima autoridad política judía antes del establecimiento de Israel, aceptó los términos que incluían incluso una Jerusalén y Belén con un estatus internacional. Sin embargo la parte árabe la rechazó en su totalidad y violentamente desencadenando una guerra desigual entre siete naciones árabes contra una nación recién independizada, sin ejército.

 

La primera guerra árabe-israelí (1948-49), finalizó con la victoria israelí deteniendo el avance de los ejércitos árabes cuyo único objetivo era “expulsar a los judíos al mar”. La tregua entre Israel y Transjordania (Jordania) se materializó en julio de 1949 tras los Acuerdos de Rodas, firmados en dicha isla griega. Esta tregua no significó la paz entre ambos países, que volverían a enfrentarse dos décadas después, en 1967.

Israel y Transjordania estaban divididas por una línea de armisticio, también conocida como Línea Verde, y no por una frontera como erróneamente se suele definir. 

En 1950 Transjordania anexionó de manera ilegal Judea y Samaria, regiones históricas judías, que pasaron a denominarse como Cisjordania, un neolatinismo para referirse al territorio del “otro lado del Jordán”, se entiende que para los jordanos. Además, Transjordania oficializó el nombre del país por el de Jordania. 

 

En junio de 1967 la existencia de Israel se vio nuevamente amenazada. Egipto había expulsado a la fuerza de pacificación de la ONU desplegada en la Península del Sinaí, lo que llevó a Israel a reaccionar mediante un ataque preventivo contra Egipto que desencadenó en una guerra que duró seis días. En menos de una semana, Israel recuperó los territorios de Judea y Samaria en manos de Jordania, incluyendo la Ciudad Vieja de Jerusalén y su parte oriental, y conquistó la Península del Sinaí a Egipto y los Altos del Golán a Siria, países que formaron la coalición para acabar con Israel.

 

Entre 1949 y 1982 Israel se mantuvo delimitada únicamente por líneas de armisticio. Egipto sería el primer país árabe en fijar unas fronteras seguras tras firmar la paz con Israel en 1979 a cambio de la retirada total de la Península del Sinaí, por partes, siendo efectiva en 1982.

 

Jordania será en 1994 el segundo país árabe en firmar la paz con Israel, fijando unas fronteras marcadas por el río Jordán y no siguiendo las líneas de armisticio,  debido a que en 1988 el Reino Hachemí renunció a su pretensión sobre la soberanía de Cisjordania en favor de la Organización Para la Liberación de Palestina (OLP), a excepción de los lugares santos del islam en Jerusalén oriental que aún son administrados por el Waqf jordano.

 

1967, política de asentamientos

Tras la Guerra de los Seis Días Israel ideó una política de restauración del histórico legado judío en Judea y Samaria con la creación de asentamientos en la tierra ancestral. Estas colonias también tenían un objetivo estratégico debido a su localización, ya que permitía observar movimientos de tropas enemigas a varios kilómetros de distancia en una época donde no existían drones. 

Los judíos y sus descendientes regresaron a la tierra de sus antepasados, y a lugares de donde fueron expulsados por Jordania apenas dos décadas antes, entre ellos la Ciudad Vieja de Jerusalén, Hebrón, Shjem (Nablús), Belén, Jericó o la región de Gush Etzion. 

 

Desde 1967 hasta la firma de los Acuerdos de Oslo en 1993 Judea y Samaria (o Yesha, acrónimo del hebreo de Yehudá veShomron para Judea y Samaria) / Cisjordania estuvieron bajo control militar israelí. Estos acuerdos se idearon bajo el modelo egipcio de lograr un acuerdo de paz a cambio de territorios, de forma que Yesha quedó fraccionada en tres zonas: 

A: control civil y militar palestino

B: control civil palestino y control militar israelí 

C: control civil y militar israelí 

En 1994 el Gobierno de Israel y la Organización para la Liberación Palestina crearon la Autoridad Nacional Palestina (ANP), responsable de controlar las zonas A y B.

 

Con el inicio de la Segunda Intifada en el año 2000 la población civil israelí sufrió gravísimos atentados, dejando un saldo de más de un millar de muertos en autobuses, pizzerías, centros comerciales y otros lugares de ocio en menos de cinco años. El gobierno israelí decidió poner fin a estos ataques, provenientes de los territorios administrados por la Autoridad Nacional Palestina, con la construcción de una Valla de Defensa. Esta medida consiguió reducir los atentados de forma considerable, hasta su desaparición. 

La Valla de Defensa responde al derecho de legítima defensa contemplado en el artículo 51 de Naciones unidas, y según el Derecho Internacional se permite una reacción inmediata contra agresiones antijurídicas actuales o inminentes con el objetivo de repeler ataques presentes o futuros, en este caso atentados contra población civil israelí.

 

 

Desconexión de la Franja de Gaza y control de Hamás

Mientras la sociedad israelí continuaba sufriendo los brutales atentados, aunque ya en menor medida, el Primer Ministro Ariel Sharón (Likud) de forma completamente unilateral aprobó en 2004 la desconexión de la Franja de Gaza, un polémico plan que consistió en desmantelar 21 asentamientos israelíes de la Franja de Gaza -8000 civiles-, como un primer paso de buena voluntad para retomar la agenda de paz y volver a sentar a israelíes y palestinos en la mesa de negociaciones.

 

Sin embargo esta esperanza se truncó un año después, en 2006, tras los resultados de las primeras elecciones palestinas en 10 años siendo el grupo terrorista Hamás ganador de los comicios. Estalla la primera guerra civil palestina tanto en la Franja de Gaza como en Cisjordania donde la oposición en ambos territorios es perseguida y ajusticiada. El Cuarteto -Estados Unidos, Rusia, ONU y la UE- emprende un boicot contra Hamás como castigo hasta que el grupo terrorista se comprometa a reconocer a Israel, renunciar a la violencia y aceptar los acuerdos entre Israel y la ANP

La política de Hamás, pese a la evacuación judía de la Franja de Gaza, distaba mucho de apaciguadora y continuó con el constante goteo de ataques con misiles contra territorio israelí -iniciados en un primer momento desde 2001-. Un millón y medio de israelíes disponían de 15 segundos para ponerse a cubierto una vez se escuchan las alarmas antiaéreas. Debido a esto, en 2007, Israel con el apoyo de la ANP y Egipto declara a la Franja de Gaza como “territorio hostil” e impone un bloqueo por tierra, mar y aire, considerado legal por la Comisión Palmer de la ONU, y el Manual de San Remo 1994, como respuesta a los constantes ataques contra población civil israelí, considerados además como crimen de guerra. Egipto también cierra su frontera con la Franja de Gaza y comenzó la construcción de un muro para evitar infiltraciones a su territorio. 

Esta situación se prolongará con el tiempo dando lugar a tres conflictos armados: Plomo Fundido (2008-2009), Pilar Defensivo (2013) y Tzuk Eitán (2014). Durante este conflicto el 80% de los israelíes vivimos bajo el objetivo de los misiles de Hamás.

 

Desconcierto ante la situación actual

Israel continúa sin gobierno aún después de haberse celebrado elecciones por segunda vez en un mismo año. La salud democrática palestina, sin elecciones desde 2006, es igual de débil que la salud del rais palestino y sin un candidato claro que le reemplace.

Los principales candidatos están negociando entre ellos el “día después de Abás”, y a su vez rearmándose llegado el momento de tomar el control político de la zona mediante la fuerza. Las bandas armadas, entre las que se encuentra el grupo terrorista de las Brigadas de los Mártires de al Aqsa, se localizan en numerosos campos de refugiados palestinos que han sido utilizados por décadas como bases estratégicas con intereses políticos por las autoridades palestinas. El candidato Tawfi Tirawi por ejemplo mantiene el control sobre el campo de refugiados de Balata en Nablús, lo que hace que tenga bajo su influencia la zona norte de Cisjordania. Por su parte Faraj mantiene el control del campo de refugiados de Dheisheh en Belén, Rajoub posee una fuerte influencia en Hebrón y al Alul tiene controlado el grupo terrorista Tanzim. En la Franja de Gaza, Ismail Haniya líder muy influyente de Hamás en la franja continúa sin  decantarse para dar su apoyo a Al’Aruri o Sinwar, a cada cual más radical.

 

 

Después de haber analizado brevemente los cambios territoriales de los últimos cien años, que para el Estado judío ha supuesto la pérdida de una considerable parte de su territorio prometido inicialmente, sus consecuencias y las nuevas fronteras, la necesidad real de paz en la región es más que necesaria para la supervivencia de Israel como Estado judío. Mi propuesta para dar lugar al inicio de nuevas conversaciones de paz para la creación de un Estado palestino independiente es la siguiente.

 

Israel es una realidad que nuestros vecinos deben de aceptar como primera condición para retomar las negociaciones de paz. Esto incluye además el reconocimiento de Israel como Estado judío y nuestra conexión histórica con las regiones de Judea y Samaria, así como nuestro derecho a visitarlas bajo acuerdos de cooperación entre Israel y Palestina e incluso a residir en ellas, siguiendo la ley del país.

Como segunda condición han de ser desmantelados todos los grupos armados palestinos, o en su defecto, detenidos sus activistas y condenados por autoridades palestinas.

La tercera condición es convocar un referendum a la mayor brevedad para conocer la opinión de la población palestina sobre la viabilidad de un acuerdo de paz con Israel a largo plazo. Después de esto se hace necesario convocar elecciones para definir al Parlamento palestino, encargado de elegir presidente, que a su vez delegará responsabilidades en un Ministro encargado de las negociaciones de paz con Israel.

Por su parte Israel, con donaciones de países de la Liga Arabe, contribuirá a la realización del referéndum y las elecciones palestinas. 

 

Se contemplan dos escenarios tras el referéndum: en contra de la paz con Israel o a favor. En el caso afirmativo, Israel deberá de plantearse el desmantelamiento de los asentamientos situados fuera de la protección de la Valla de Defensa, así como buscar una solución económica a la cuestión de los refugiados palestinos que solo incluirán a los refugiados originales vivos, y descendientes hasta la primera generación. Desmantelación de la UNRWA. Solucionar el problema del agua, incentivar la economía palestina, fomentar la educación y fortalecer los lazos comerciales con países de la región. 
En caso negativo, Israel podrá verse obligada a anexionar  la totalidad de la zona C de Judea y Samaria manteniendo el control militar de la región, lo que supondría un enorme problema de inviabilidad territorial para la parte palestina.

 

Problema de inviabilidad territorial

El siguiente mapa representa en la actualidad la soberanía israelí y las áreas administradas por el ejército desde 1967 (Jerusalén como parte anexionada a Israel desde 1980), como también los archipiélagos que  representan las zonas palestinas cedidas a la Autoridad Nacional Palestina en 1995. Queda patente la imposibilidad de un Estado palestino viable debido a la situación territorial.

 

En los últimos veinte años en cada conversación o conferencia de paz (Propuesta Clinton 2000, Taba 2001, Acuerdo de Ginebra 2003, Plan Olmert 2006) han estado presentes los llamados “tres bloques“, en hebreo gushim, -Jerusalén, Ariel y Gush Etzion-, inamovibles, y que la parte israelí considera que no son negociables para su desmantelación. 

Añadiendo al anterior mapa la extensión de estos tres bloques y siguiendo los límites marcados por la Valla de Defensa,  en los cuales se encuentra la mayoría de la población colona de Judea y Samaria, agregándo además los asentamientos que quedan fuera de estos límites, entendemos mejor el problema en cuando a inviabilidad territorial y de seguridad.

 

 

Tras el voto favorable de la mayoría palestina a iniciar un proceso de paz real y duradero con Israel, el Estado judío deberá de desmantelar todos los asentamientos (con la excepción de Hebrón), situados fuera de los tres bloques arriba mencionados. Con la anexión israelí del Valle del Jordán, la parte palestina anexionaría el resto de la zona C para posibilitar la viabilidad y unión territorial de su país.

Observamos que Palestina quedaría dividida en cuatro secciones: Norte, Sur, Jericó y la Franja de Gaza.

Es perfectamente viable un estado ante estas condiciones de discontinuidad, como podemos observar los ejemplos de Alaska y el resto de Estados Unidos, separados territorialmente por Canadá en aproximadamente 1.400 kilómetros, Rusia y su priovincia Kaliningrado separadas por unos 500 kilómetros, o entre Angola y su provincia Cabinda y Azerbayán y su distrito Najicheván, ambas separadas por varias decenas de kilómetros. Disponemos también de numerosos ejemplos insulares como las Islas Canarias, Baleares con la España penínsular, Dinamarca y Groenlandia o los archipiélagos de Malasia, Indonesia, Micronesia, etc. 

 

El principal objetivo de estas negociaciones de paz se centra en la creación de un Estado palestino independiente, y no cuestionar la soberanía israelí o la conexión judía en la región. Jerusalén, Belén y Hebrón no entrarán dentro de las negociaciones y su estatus continuará como hasta ahora, pero bajo soberanía israelí en las áreas con interés patrimonial judío.

 

Jerusalén, capital de Israel

Por cuestiones históricas, arqueológicas, culturales y religiosas, Jerusalén continuará siendo capital israelí

Jerusalén siempre se mantuvo como capital judía un total de casi 700 años en distintas etapas de la historia, hasta el año 63 antes de Era Común cuando Pompeyo la conquistó. Desde aquel hasta que fue renombrada de capital judía en 1950 por David ben Gurión, Jerusalén solo fue nombrada capital por los cruzados, desde el año 1099 hasta el 1187.

Durante un total de casi 1000 años de dominación musulmana, en varias etapas, Jerusalén nunca fue hecha capital, ni siquiera durante los 19 años bajo anexión jordana entre 1950-1967.

El interés palestino sobre Jerusalén ha respondido a intereses políticos como excusa para no sentarse a negociar con Israel.

Israel solo estaría dispuesta a renunciar a ciertos barrios de la capital israelí, como Shuafat, Bei Hanina, que han demostrado ser hostiles a las autoridades locales y estatales. Estos y otros barrios quedarían fuera de los límites de la municipalidad de Jerusalén, y serían parte del futuro Estado palestino.

 

El Monte del Templo / explanada de las mezquitas se mantendrá bajo soberanía israelí y administración compartida con Jordania, hasta que el reino Hachemí transfiera dichas competencias a Palestina, incluyendo el resto de los lugares santos del islam en Jerusalén oriental. Los horarios de rezo y visitas se respetarán y estarán en igualdad de condiciones para judíos y musulmanes.

Se creará una comisión especial con arqueólogos israelíes y palestinos para continuar desenterrando el pasado histórico de la ciudad y enriquecer así el patrimonio cultural de la urbe.

 

 

Belén

Israel anexionaría la porción aledaña a la Tumba de Raquel, situada entre el extremo sur de Jerusalén y la entrada norte a la ciudad de Belén.

 

Hebrón

Hebrón ha mantenido presencia judía desde hace más de tres mil años de forma ininterrumpida y es un pilar fundamental de la historia judía, pues es el lugar donde según la tradición se encuentran los restos de los patriarcas y matriarcas del judaísmo Abraham y Sará, Itzjack y Rivká y Yaakov y Lea. Siendo estos considerados profetas por los musulmanes, la administración de la Tumba de los Patriarcas continuará com hasta ahora, siendo un lugar de culto compartido por ambos pueblos, sin embargo la soberanía del área recaerá sobre Israel.

 

Las ideas plasmadas en este artículo no representan al gobierno israelí, siendo fruto de una opinión personal como judío israelí que no representa a ninguna organización o asociación política.

 

Yom Shlishí, décimo cuarto día del mes octavo, 5780

 

David Yabo

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