“No son estadísticas, son judíos que murieron por coronavirus”

בס״ד

 

ZAKA es el acrónimo de Zihuy Korbanot Asón, la organización israelí de Identificación de Víctimas de Desastres que opera desde 1989. Su labor consiste en la identificación de cuerpos tras atentados terroristas, recoger los restos y limpiar la sangre -tal como dicta la Halajá (ley judía)-, aunque también se encargan de cualquier tipo de muerte no natural, ya sean desastres naturales o accidentes.

Además, no solo está reconocida por el Estado de Israel (1995), también por las Naciones Unidas y disponen de representación en gran variedad de países ya que su labor no se limita a Israel; han operado en Nueva York tras los atentados contra las Torres Gemelas (2001), y los atentados de Paris (2015), tras el Tsunami de Asia (2004), durante del Huracán Katrina (2005), en los terremotos de Haití (2010),  Japón (2011) y Nepal (2015), tras el huracán de filipinas (2013), y un largo etcétera, utilizando los materiales y recursos más avanzados. 

Uno de sus fundadores, Yehuda Meshi-Zahav, ha estado presente en cientos de los peores escenarios que uno pueda imaginar. Con gran entereza ha acompañado a miles de familias en sus momentos más dolorosos, y sin embargo este último mes ha sido para él el más duro de su vida.

Hace un mes fallecía su hermano Moishe. Poco después lo hacía su madre Sara y en mitad de la shivá1, cinco días más tarde, su padre Menajem Mendel, estos a causa del coronavirus.

 

En el tuit que dedica a sus padres: “Ellos siempre iban juntos. Aquí tristeza, arriba (en los cielos) felicidad

 

El medio israelí Makor Rishon publicó este sábado una entrevista (pulsa aquí para leerla en hebreo), que he querido traducir puesto que refleja una realidad que estamos viviendo; un pasotismo nunca antes visto ante una problema mundial y que preferimos ocultar con números. Parafraseando a Meshi-Zahav en esta entrevista: “no son estadísticas, son muertos”. También ataca duramente al liderazgo jaredí, sector que él mismo pertenece, ante su negativa de instar a sus seguidores a acatar los confinamientos decretados por el Estado.

Nota: La entrevista fue hecha antes de que muriese su padre.

Imagen obtenida de su cuenta Twitter

 

 

¿Cómo es que aún hay rabinos que aprueban la apertura de centros de estudios religiosos?

No tengo respuesta para eso. Es como si durante la Shoá (Holocausto), los rabinos hubieran instado a sus feligreses a permanecer en ellas y no huir, para que al final todos  fuesen quemados. En comunidades enteras, pasas por barrios jaredíes y en los pasquines se amontonan las esquelas. Cada dos horas otra familia, otro nombre, miles de familias. ¿Hasta cuándo? ¿Qué más ha de pasar para que las personas se cuiden, y cuiden del resto? El jaredí es un sector que cree en la bondad, tenemos tantos de esos centros bondadosos… Un sector que cree en el cuidado de la salud2. Con cada pequeña cuestión corren hacia el rabino Firer  para dirimir el asunto, corren al médico privado. Y en este caso hacen todo lo contrario.

 

Durante esta semana hubo unas cuantas bodas jaredíes, incluida una enorme de la dinastía Dorog en Bnei Brak. ¿Cómo explicas esto?

No puedo explicarlo. O son idiotas o están ciegos. Quizás padecen una ‘makát joshej’ (en alusión a la novena plaga de Egipto; oscuridad), y no ven lo que sucede a su alrededor. Solamente cuando les afecta personalmente, ¿entiendes? La gente muere, y por otro lado les tienes ahí estudiando, como si nada. ¿Cómo se puede decir que ‘es preferible que mueran 500 personas, a que 500 jóvenes pierdan su esencia espiritual’? ¿En qué piensan? Explícitamente está escrito sobre la obligación halájica y moral de evitar muertes“.

 

Como organismo de rescate, ¿habéis intentado influenciar en el colectivo para que entiendan el peligro?

Durante la primera ola nos ocupamos de la difusión, sacamos los vehículos de ZAKA con micrófonos por las calles. Los jaredíes nos lanzaban piedras en los barrios ultraortodoxos. También divulgamos vídeos explicativos. Desafortunadamente no ayudó demasiado. La gente, no reflexionó sobre los  peligros“.

 

Mar de Lágrimas

Mientras hablamos, unas madres primerizas jaredíes y cientos de hospitalizados (también jaredíes), yacen en los hospitales. A pesar del enorme daño causado en la sociedad jaredí, las normas sanitarias continúan sin cumplirse en grandes sectores de dicha población. “Ayer murieron 44 personas“, nos dice Meshi-Zahav. “Cada fallecido tiene un cónyuge, hijos, nietos, biznietos, amigos, un gran abanico de personas que para ellas nada volverá a ser igual, y la gente continúa subestimando la situación. En los obituarios escriben “su recuerdo sea bendito” (ז״ל), si dependiese de mi escribiría ‘haShem Yikum damam’ – que D-s vence su sangre. En cada situación de temor o recelo, este sector es muy meticuloso. Si desconfían de si el kashut es bueno, inmediatamente lo confiscan. Si desconfían sobre el tipo de pelo de las pelucas, al instante queman todas en una hoguera en mitad del vecindario. ¿Qué hay del temor al derramamiento sangre? Ahí no hay sospecha, es asesinato. Va siendo hora que la gente entienda esto“. 

 

En las redes sociales circuló un hace un mes una imagen tuya asistiendo a una cena donde la mayoría de los asistentes no llevaban máscara. ¿Consejos vendo pero para mi no tengo?

Fue una cena después de Shabat3 en donde mi vecino, en la que cierto Rabino iba a acudir sin sus seguidores. Llegué al evento, estuve unos minutos y en el momento que vi a varios asistentes sin mascarillas e incumpliendo las medidas sanitarias me fui“.

 

Las últimas semanas Meshi-Zahav estuvo muy próximo a la sección de enfermos de coronavirus en el Hospital Hadassa, y en ocasiones dentro, bien protegido, junto a su madre y su hermano. Ambos leyeron a su madre el Keriat Shemá4, y cantaron canciones de Shabat que ella tanto amaba. “Ahí puedes ver familias llorando, rezando e implorando para que hagan todo lo posible para salvar a sus seres queridos”, dice. “Llevaba cajas de pañuelos porque se terminan rápido. No hay nada que hacer, ni siquiera donar al paciente, salvo llorar y rezar”. Cuando entra en la habitación, bien protegido, ve a su equipo de voluntarios y el sufrimiento de los pacientes. Los equipos hacen una labor santa, largas horas con trajes protectores, no es tarea fácil. Están dedicándose en cuerpo y alma, pero es imposible aguantar el ritmo del creciente número de enfermos. Las enfermeras de desmoronan. La gente grita “agua”, “quiero ir al baño”, y toma tiempo hasta que reciben respuesta.

 

Desde la ventana del pasillo del quinto piso se encuentra la sección. Él observa las ambulancias llegan. “Da miedo, entra una ambulancia con un enfermo y sale otra con un muerto. Los Rabinos que ignoran las instrucciones del confinamiento son peores que los negacionistas del Holocausto. Los negacionistas niegan la historia, mientras que los otros, los que niegan el virus, están viendo lo que ocurre delante de sus propios ojos. Ignoran el presente. La gente camina con sangre en sus manos. Familias enteras han sido destruidas, y mientras la gente está discutiendo si abrir o no los jeiderim (escuelas talmúdicas). Son como Amalek (figura religiosa que evoca al enemigo del pueblo judío), de cómo salió al encuentro del pueblo judío en su salida de Egipto e hirió a los rezagados. Inculcan miedo a sus seguidores, les dicen que no hay de qué temer, y mientras el virus continúa recorriendo las calles. Veo los pashkevilim -pasquines- en las calles donde anuncian que es una “enfermedad sionista”. ¿Están de broma? ¿Veis qué está ocurriendo a vuestro alrededor? El Estado vela por vuestra salud, ¿y así lo agradecéis?”

 

¿Dónde están los políticos jaredíes en toda esta historia

Yo también me pregunto por qué todo este tema del corona se ha tornado en un asunto político, un asunto de sectores. Es un toma y daca, sin contemplar realmente cómo salvar a este colectivo. El trabajo del gobierno es gobernar, hacer cumplir la ley, actuar. Nosotros, las familias que ya hemos sufrido pérdidas, y cientos de miles de jaredíes gritamos: es una situación de emergencia, encargaros de la situación, preocuparos por ella. El sector jaredí no es tonto, y al final entenderá el doloroso precio que han pagado por trifulcas políticas“.

 

Reina del clan

Sara Zisel Meshi-Zahav, tenía 80 años cuando murió. Fue hija del Rabino Yosef Sheinberg, secretario de la comunidad jaredí que tuvo también un escritor y activista jaredí. Mi madre era miembro de la dinastía Blau, hermana del Rabino Amram Blau, líder y fundador de Neturei Karta“.

Mi madre es de raíces jerosolamitanas”, nos cuenta su hijo. “Soy la 11º generación nacida en Jerusalén. Ella absorbió el amor por la Torá y bondad e implantó dichos valores en su vida, que también los legó a sus hijos. Visitó enfermos, dio alimento a muchos necesitados, publicó un libro de recetas caseras en yidish, cómo hacer este u otro plato. Los invitaba a casa, compraba los ingredientes, explicaba cómo hacer el plato y por supuesto ella también los preparaba. Mi abuelo, su padre, era medio Rebe que la gente llamaba para contarle sus problemas. Ella continuó su labor. La gente acudía a ella para desahogar sus problemas, y los escuchaba para su consolación. Incluso cuando la gente se excedía, también mostraba paciencia y atención.

Pero lo que la caracterizó por encima de todo, dice su hijo, fue su familia. Fue la que acabó matándola por culpa de su insistencia en celebrar Januka con muchos familiares. Unos días después muchos enfermaron. “Mi madre era la Reina del clan. Ella dejó atrás más de 300 descendientes, entre hijos, nietos y biznietos. La familia era lo más importante para ella. Cuando sus padres enfermaron les cuidó con una devoción fuera de lo normal, así como para con sus hijos fue excepcionalmente devota. Ya desde el miércoles comenzaba a cocinar para Shabat. Los viernes repartía para toda la familia kuguel, gefilte fish y ensaladas. Si alguien no venía a por su ración, llamaba para preguntar qué le ocurría. Después de haber preparado la comida de Shabat ella viajaba a Merón5, y allí rezaba la noche del jueves”.

Mi hermano fue a vivir a casa de mis padres. Les cuidamos como a un Etrog6. Pero en Januka mi hermano viajó al extranjero y nadie quedó en casa para cuidarles, y por entonces en la familia se había extendido una sensación de ‘fin del corona’. Mi madre vio a sus hermanas comenzaron a reunirse y ella también le apetecía”.

 

Tu núcleo familiar, ¿también estuvo presente en la fiesta de Januka?

No, nosotros entendemos que es peligroso y no llegamos a ir al evento. Pasaron unos días y algunos familiares presentaron fiebre, también mi madre. En efecto, todo aquel que asistió a esa fiesta acabó infectándose.

 

Le cuesta escuchar cuando la gente declara que la mayoría padecía patologías previas. “Escucho a la gente decir; bueno, tenía 80 o tenía diabetes y por eso murió. No cambia el hecho de que estas personas que hubieran podido sobrevivir sin estar infectadas, y que podrían haber vivido muchos más años. Mi madre era una mujer joven y fuerte, sin ningún problema respiratorio o de salud, y sin embargo ves en las radiografías como un pequeño edema va extendiéndose poco a poco. Los doctores cada pocos días me mostraba el deterioro y entiendes que no puedes hacer nada por salvar a tu madre de esa situación. Hasta la llegada del coronavirus mi madre siempre se mostraba positiva, activa, y se mantuvo despejada hasta el último momento”.

Esta es la segunda vez en un mes que Yehuda Meshi-Zahav se sienta en shivá (nota del traductor: su padre falleció justo después de la publicación de esta entrevista, el sábado 23 de enero, por lo que desgraciadamente fueron tres veces en un mes). Su hermano Moishe, de 58 años, murió como consecuencia de un ataque al corazón. “Fue un hombre lleno de bondad”, admite Yehuda. “Allá donde vivió, en cualquier parte del mundo, Manchester o Estados Unidos, el abría su hogar a personas desfavorecidas. En su mesa se sentaron a comer importantes rabinos y directores de yeshivot (centros de estudios religiosos). Sus últimos años vivió en México, donde también abría su hogar a la gente”. Su madre ya estaba ingresada en el hospital cuando su hijo murió y recibió la noticia solo después de la shivá.

Durante los últimos meses, y debido a su puesto en ZAKA, Yehuda ha ayudado a enterrado judíos de todo el mundo que murieron por coronavirus y pidieron en vida ser enterrados en Israel. “Calculo que más de 2000 cuerpos, principalmente de Estados Unidos, Francia e Inglaterra. Es imapactante”, nos relata. “Hubo momentos que no todas las compañías aéreas operaban, y era complicado. La gente alquilaba aviones privados para que sus familiares pudieran enterrarlos aquí. Únicamente está permitido que un cuerpo viaje en avión dentro de un ataúd envuelto en dos bolsas para evitar contagios. Tenemos voluntarios en todo el mundo y les pedimos que se encargasen de ello. Recibía llamadas de las mujeres de aquellos voluntarios preguntándome que cómo podía enviar a sus maridos a realizar esa misión, pero no tenía alternativa. Era el único camino para poder enterrarles en el lugar que ellos pidieron. Los aterrizajes venían con más y mas muertos. No son estadísticas, no son argumentos periodísticos. Son judíos que murieron únicamente por coronavirus.

 

Echando un vistazo al pasado, ¿podrías haber cambiado algo?

Hay un gran dolor. Cuando pierdes a una persona tan significativa en tu vida, comprendes lo que tenías en tu día a día, y no sabías cómo cuidarlo. Por supuesto que también hay remordimiento, pero no aporta nada“.

 

 

Notas:

1Siete días de duelo tras enterrar a un pariente próximo: padre / madre, hermano / hermana, hijo / hija, cónyuge.
2En relación a las leyes de pureza, lavado ritual de manos, etc.
3Tras la salida de Shabat se realiza una comida especial para despedir al día sagrado
4Oración pilar del judaísmo, se reza durante la noche (también en la cama antes de dormir), y por la mañana. Cuando una persona muere, también en ese justo instante se dice por él Shemá Israel.
5Centro de peregrinaje para judíos religiosos y cabalistas, donde se encuentra enterrado el Rabino Shimón Bar Yojai (siglo I), autor del Zohar.
6Expresión utilizada en ambientes religiosos. El Etrog es un fruto parecido al limón, utilizado en la festividad de Sukot que ha de ser perfecto. Para asegurarse esa perfección se examinan detenidamente, manejándolo con mucho cuidado para no provocarle algún daño.

 

 

Hasta la fecha han muerto en Israel 4.609 personas 
2.849.000 ya han sido vacunados.

 

Yom Shishí, décimo sexto día del undécimo mes
16 de Shvat 5781
29 de enero de 2021

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