Reconocer, ¿pero qué?

ב״ה

Reconocer a palestina sin que las partes implicadas, Israel – Autoridad Palestina (AP), hayan resuelto <<un estatus final>> en las negociaciones de paz es contrario a los Acuerdos de Oslo y de la promesa de la Organización de Liberación Palestina (OLP), como así figura la carta que envió Yasser Arafat al Primer Ministro israelí Isaac Rabin, en septiembre de 1993.

La OLP se comprometió con Israel, además, en la coexistencia pacífica, renunciar a la violencia y actos de terrorismo, incluso asumir la responsabilidad sobre todo elemento y personal de la OLP para asegurar su acato, evitar violaciones -de este compromiso- y castigar a los violadores.

La respuesta del Primer Ministro israelí a Arafat por ese gesto de buena voluntad, valiente y decisivo, fue la de <<reconocer a la OLP como el representante del pueblo palestino y comenzar negociaciones con la OLP dentro del proceso de paz del Oriente Medio>>.

Israel reconoció en su momento a la OLP en base a las aspiraciones de paz que prometía esta organización. Incluso ciudades histórico-culturales judías, como Hebrón, Bet Lejem (Belén) o Shjem (Nablús), fueron transferidas a la OLP y hasta el día de hoy gozan de administración palestina. Isaac Rabin, en una ocasión, afirmó incluso que no le importaría ir a Hebrón con pasaporte (israelí), dando a entender que de seguir por el buen camino de la paz y el entendimiento tarde o temprano la mítica ciudad bíblica pasaría a formar parte de una nación palestina.

De echo, Israel ofreció en su momento el 95 % de Cisjordania a Arafat, así como Jerusalem Este.para establecer ahí su capital.

Si Arafat hubiera caminado junto a Isaac Rabin puede que le hubieran matado, como le ocurrió al líder israelí o al egipcio tras firmar la paz con Israel, o haber avanzado décadas en el proceso de paz y quien sabe si a día de hoy contar con una nación palestina soberana. Pero Arafat prefirió no comprometerse con su carta al Primer Ministro israelí y continuar la espiral de violencia que no cesa. Prefirió ver a su pueblo sin un país, sin una economía estable, sin derechos civiles, gobernados por corruptos moderados de Fatah y fanáticos suicidas de Hamás.

Veinte años después el mundo contempla a ese pobre pueblo sin tierra ni patria, y que en mi opinión necesitan, y 130 países votan a favor de reconocer a palestina, pero no en base a unas promesas como las realizadas en septiembre del 93. Reconocer a palestina hoy día implica legitimar atentados mañana.

El mundo reconoce a una palestina sin promesas ni compromisos. Sin un camino hacia la paz, sin un diálogo previo con Israel.

Reconocen a una palestina de dos gobiernos, uno de los cuales con la ideología de instar a borrar a Israel del mapa y que hace apenas mes y medio lanzaban misiles contra Tel Aviv y sus alrededores (3 millones de habitantes).

Reconocen a una palestina sin derechos de igualdad que protejan a todos sus ciudadanos. Una palestina que en numerosas ocasiones sus líderes afirman «libre de judíos».

El mundo entero podrá reconocer, de forma simbólica o no, a palestina. Pero no esperéis y tampoco os extrañéis que Israel acepte reconocerla, puesto que sería

La pasada madrugada 274 diputados británicos, frente a 12, votaron una moción simbólica no vinculante el reconociendo al estado de palestina. Uno más que se suma a la lista. Una lista que podrá sumar adeptos o restarlos, sin embargo es Israel el único país que los palestinos necesitan para que Palestina sea una nación independiente. Los líderes palestinos rechazan seguir negociando. A cambio, el ego árabe de la región de sobra conocido, y principal causante de miserias en la población musulmana, torna las negociaciones en coacciones de forma que o cumples estos tres, cuatro o cinco puntos o encendemos la llama de la yihad y una nueva Intifada segará la vida de otros mil o dos mil civiles israelíes. Amenazas que la Comunidad Internacional parece no importar demasiado.

¿Qué fronteras votaron ayer los diputados británicos? ¿Qué capital? ¿Qué forma de gobierno? ¿Qué sistema educativo? ¿Qué compromiso para con la paz?

¿Acaso alguien se hizo esas preguntas?

El único camino para el entendimiento es la paz acordada entre las partes. El estado observador no miembro, mantendrá ese estatus mientras que uno de sus gobiernos busque destruir en lugar de crear.

Yom Shlishí 21 de Tishréi de 5775 
   Martes, 14 de octubre de 2014
דוד יאבו
David D. Yabo

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