Refugiados políticos

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Esta semana leí una noticia de Ana Garralda (pulsa aquí para leerla) sobre el tema de los refugiados políticos en Israel. La noticia-protesta hacía incapié en que Israel trata de deportar a unos 55.000 demandantes de asilo político a Uganda, país que por otra parte estaría dispuesto a aceparlos. También habría otros países como Suecia que habrían aceptado un número determinado de ilegales.

Uno de los entrevistados en la noticia es, para mi sorpresa, Meir Margalit, concejal del Ayuntamiento de Jerusalem del partido Meretz. Y la sorpresa se debe a que justamente ayer escuchábamos a Meir Margalit en La Sexta donde se emitió un mini reportaje de 10 minutos de duración en el que, de forma sesgada y sin opción alguna de contrastar la opinión de los entrevistados, se acusaba al Estado de Israel de las penurias sufridas por los palestinos en cisjordania. Esta forma de periodismo de investigación es del todo tendencioso y muy poco profesional puesto que el objetivo no es informar  sobre el conflicto sino posicionar al público contra Israel.

Muatasim Ali, presidente del Centro de Desarrollo para Refugiados Africanos y demandante de asilo sudanés en Israel, denuncia: «Parece mentira que un Estado que se creó precisamente para dar refugio a aquellos que habían sido perseguidos en Europa por el mero hecho de ser judíos, ahora nos trate a otros refugiados como si fuéramos criminales«.  No voy a culpar al señor Ali por su ignorancia con respecto a los fundamentos y las razones de crear una Nación Judía, puesto que la desesperación le hace a uno aferrarse a cualquier argumento para no ser devuelto al país cuyo gobierno quiere torturarle o matarle. Sí que voy a culpar a la redactora de esta noticia, Ana Garralda, por echar  más leña al fuego y demostrar el mismo nivel de ignorancia que el señor Ali con respecto a la necesidad de crear una Nación Judía. Y la culpo porque su trabajo es el de informarse antes de escribir artículos de este calibre que buscan un culpable y no una solución a un determinado problema.

El problema es que Israel, debido a la cantidad de demandantes y la dificultad que resulta investigar sus razones, no puede absorber en estos momentos a 55 mil demandantes de asilo político porque, además, de hacerlo sería el pistoletazo de salida para una marea de inmigración ilegal hacia Israel. Por otro lado dichos demandantes, de los cuales la gran mayoría viene a pie, pasan por otros dos o tres países antes de llegar a Israel. ¿Por qué no solicitan el asilo político en alguno de ellos?

Para hacernos una idea de lo que supone para Israel admitir a una población de 55 mil personas hagamos la comparación con, por ejemplo, España. En proporción a las cifras, ¿estaría España dispuesta, preparada y capaz de dar asilo político a 300.000 personas?

Antes de contestar a la pregunta, España es uno de los peores lugares para pedir asilo, ocupando el puesto 26 de 27, lugar que ocupa Estonia.

Durante 2012 se realizaron en España 2.580 peticiones, un 72 % menos que en 2001, de las cuales solo se concedieron 220. Un 8,5 % del total (fuente elmundo.es).

Otro dato: las solicitudes de asilo han bajado un 65 % en los último diez años, por la complejidad que resulta para un inmigrante ilegal pedir asilo político en España.

Estos datos pasan por alto dado que no es de Israel de quien hablamos, o criticamos.

El mundo protesta porque Netanyahu no permite que 55 mil demandantes de asilo obtengan asilo político en Israel, y nadie se escandaliza porque España le cuesta otorgársela a 2.580.

La explicación es sencilla: hipocresía.

Yom Shishí, 26 de Adar II de 5772
       Jueves, 27 de marzo de 2014

   

   דוד יאבו

   David D. Yabo

 

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